Carlos Sainz le devolvió la alegría a Ferrari
El madrileño, autor de la pole, ganó en Singapur y logró su segundo triunfo en la F1 ante un Norris (2º) que le ayudó al final ante la insistente presión de Russell, que se chocó en el último giro cuando era tercero, y Hamilton (3º).
Carlos Sainz logró este domingo su segunda victoria en la F1, ganó el GP de Singapur tras la pole magistral del sábado, que hizo valer en una carrera tremendamente inteligente. Ganó con sus manos, pero sobre todo, por su cabeza. El español dominó de principio a fin y venció con una táctica perfecta, un plan que para que valiera para ganar debía ser ejecutado a la perfección. Lo bordó, con final agónico incluido en el que su mejor amigo en la F1, Lando Norris (2º), fue clave. Carlos decidió hacerle un enorme favor al entregarle su DRS para que Norris le hiciera un tapón a los dos Mercedes. Los dos salían ganando. Russell terminó desquiciado, contra el muro y Hamilton fue 3º. Sainz logró así un triunfo de prestigio, de los que se recuerdan, de líder de Ferrari, de piloto que es carne de campeón. Dio un enorme golpe sobre la mesa. Y no es uno más. Está en una nueva dimensión en su carrera como piloto.
