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Thierry Neuville lideró a los sobrevivientes de la extrema etapa inicial del Safari Rallye de Kenia, la que destruyó este viernes las esperanzas de prácticamente la mitad de los pilotos de la máxima categoría.

El belga ganó tres de los seis duros y arenosos tramos a orillas del lago Naivasha, en el Gran Valle del Rift, y aventaja al japonés Takamoto Katsuta en 18,8 segundos, a pesar de que cojeó en la última especial con dos pinchazos y un problema de motor. El regreso de Kenia al Campeonato del Mundo de Rallyes de la FIA tras 19 años de ausencia demostró que las temidas pistas de tierra de África no han perdido nada de su poder de destrucción.

Neuville ganó dos de los tres tramos de esta mañana con su Hyundai i20 y aventajó a Kalle Rovanperä en 5,1 segundos. El finlandés alcanzó brevemente el primer puesto en la primera especial de la tarde, pero sus esperanzas se esfumaron cuando su Toyota Yaris quedó atrapado en el polvo en la última especial de Oserian. El coche fue remolcado fuera de la pista hasta su abandono, lo que permitió a Neuville abrir hueco sobre Katsuta.

«Hubo un poco de drama con los pinchazos, pero pudimos arreglárnoslas y volver a la asistencia. Ha sido un día duro, pero mañana va a ser otro día duro. Hemos aprendido mucho y tenemos que aplicarlo mañana para evitar estos pequeños problemas», dijo.

Katsuta perdió tiempo al calar su motor, pero el piloto japonés remontó desde la cuarta hasta la segunda posición en la última especial tras el abandono de Rovanperä y el pinchazo de Ott Tänak, que le costó al estonio casi un minuto. Tanäk, tercero y por detrás de Katsuta a 37,0 segundos, afirmó que había pilotado a un ritmo no superior al 60% con su i20 e «incluso eso era demasiado en algunos sitios».

El líder del campeonato, Sébastien Ogier, se quedó a 1 minuto y 49,4 segundos de la cabeza, en cuarta posición, después de que la rotura de un depósito de aceite en la suspensión trasera de su Yaris ralentizara su progreso matinal. 

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