Otro aniversario, el #60 de la leyenda Ayrton Senna
Hoy se cumplen 60 años del natalicio de un hombre que se convirtió en leyenda, al norte de San Pablo nacía Ayrton Senna Da Silva, uno de los pilotos más grandes de la historia de la Formula 1.
Un 21 de marzo de 1960 en el barrio Santana, al norte de San Paulo, Brasil, nacía el segundo hijo de Neyde Senna y Milton da Silva.

Lo llamaron Ayrton y el pequeño fue educado en una familia en la que el trabajo y el sacrificio le proporcionaban un nivel de vida diferente al de la mayoría de las familias brasileñas de aquellos tiempos.
Don Milton, propietario de una pequeña metalúrgica, consiguió un patrimonio razonable que le permitió tener, entre otras cosas, una hacienda ganadera en Goiás, junto a un amigo. Desde que nació Ayrton tuvo la suerte de no ser el primogénito ya que su hermana Viviane era dos años mayor que él.
Con una hija y con un patrimonio que crecía rápidamente, Milton, veía al pequeño hijo varón con ternura y orgullo, brindándole todo lo que deseaba.
Su mamá recordaba que el pequeño Ayton tenía problemas para correr, andar y subir las escaleras, pero ya le gustaban los Karting y por eso el papá le regaló uno a sus 4 años.
Eso lo empujó a despertar su pasión por los autos y por la mecánica. A los siete años ya pasaba los cambios sin pisar el embrague del Jeep de su padre en la quinta de Goiás.

Su primer gran susto fue cuando le sacó a escondidas el auto a su padre, tenía siete años, y lo paró la policía ya que apenas llegaba a los pedales. De todas maneras Ayrton siempre fue respetuoso de sus padres y del estudio que era prioridad en la familia.
El Kart era la recompensa a los resultados de sus exámenes en la escuela del barrio Santana. El pequeño «Beco», apodo familiar de Ayrton, buscaba nuevos desafíos. Como todos los pibes de su edad le gustaba jugar al futbol y cazar pájaros.
Lo curioso de la historia es que en la escuela de Rio Branco, Ayrton en una composición ya se imaginaba como un piloto de la Fórmula 1. El padre olfateó que tenía un talento y una pasión especial por los «fierros» así que le fue proporcionando máquinas de mejor calidad y cilindrada y lo llevó a Interlagos para que pudiera correr.
Entrenaba si parar para poder participar en alguna competencia de karting y esa posibilidad llegó en una carrera privada donde por sorteo le tocó nada más ni nada menos que el n° 1 para largar, o sea desde sus comienzos ya en pole position, de movida un ganador.
Su vida se apagó trágicamente en Imola, e circuito que quedo en la historia negra del automovilismo, no solo por una larga lista de irresponsabilidades no asumidas sino porque a partir de ese trágico fin de semana, se fue el hombre y nació la leyenda que hoy Vive “Ayrton” nunca murió en Italia.
Fuente: Carburando
