Max Verstappen también gana en autos con techo
El neerlandés se impuso junto al inglés Lulham en Nürburgring con la Ferrari 296: su calidad impactó a todos.
Se termina septiembre y para los amantes del automovilismo afectos a los datos estadísticos, asoman unos tips que podrían asombrar. Claro que estando de por medio un piloto como Max Verstappen, esa capacidad de asombro se diluye y se rinde ante la inmensidad. Ni siquiera hablamos de los cuatro títulos mundiales de Fórmula 1 y de que nunca se bajó de la pelea por la quinta corona durante esta temporada en la que parecía que los McLaren de Oscar Piastri y Lando Norris se llevarían las dos primeras posiciones por demolición.

Verstappen, hoy con 27 años y ya en el rol de padre (de la beba Lily, de cinco meses), suele plantearse nuevos desafíos. Hace dos semanas, por ejemplo, sacó su licencia de GT3. Sin distraer su mirada del Red Bull con el que compite en la F1, pero a la vez paladeando la experiencia de competir en otra categoría, en un circuito con historia (Nordschleife, el trazado más extenso de Nürburgring) y con un auto de una marca legendaria: Ferrari. Concretamente la Ferrari 296 (de Turismo, es decir, autos con techo), cuya conducción compartiría con el inglés Christopher Lulham, piloto de simuladores.
