antonelli-austin

El italiano tuvo una tarea implacable para aumentar a 123 puntos la ventaja en el campeonato; con dos unidades se consagrará nuevo monarca de la Fórmula 1.

Los pilotos con grandeza y los que aspiran al título no se refugian en especulaciones, y Andrea Kimi Antonelli no teorizó ni se aferró a las matemáticas en Austin, en el Gran Premio de los Estados Unidos. Corrió el 18vo episodio del calendario con el espíritu de un campeón, de un rey que llega para dominar la nueva era de la Fórmula 1. Novena victoria en la temporada, la mitad de los grandes premios que se cumplieron en el año, y una diferencia de 123 puntos, sobre 125 que restarán para la finalización del curso, sobre su compañero de garaje George Russell, dejaron al talentoso joven italiano en la puerta del gran festejo, ese que un piloto de su país no celebra desde 1953, con Alberto Ascari.

La próxima semana, en la cita que el Gran Circo desarrollará en el autódromo Hermanos Rodríguez, de Ciudad de México, la estrella de Mercedes podrá rubricar la sobresaliente tarea: terminar en el noveno casillero del clasificador será suficiente para las estadísticas, aunque los números están lejos de ser el motor de Antonelli, la joya que tiene pasta de campeón.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *